La Oración Mística
La mayoría de nosotros nos quejamos de que nuestras oraciones no son escuchadas y esto nos desanima y nos aleja de esta herramienta que bien utilizada es muy productiva.
Creemos que Dios es omnipresente, Omnipotente y Omnisciente y que es todo amor y sabiduría y que a pesar de que tiene el control de todos los seres existentes, es ignorante de nuestros deseos y nuestras necesidades y muy alejado de lo que nosotros requerimos para tener una vida abundante y con todas las cosas que necesitamos.
Creemos o suponemos que en alguna forma Dios no tiene tiempo para analizar ciertas situaciones que deben de decidirse a nuestro favor porque nosotros, seres conscientes y muy limitados, hemos llegado a la conclusión de que eso que le pedimos es lo mejor para nosotros y que tenemos que entrar en una especie de discusión con Dios para tratar de convencerlo de que lo que le pedimos es lo que nos debe de conceder y si no podemos convencerlo al menos exhortarlo a que nos conceda tal como le pedimos.
Luego para tener una “verdadera” oración, y a veces haciendo otras cosas, repetimos mecánicamente muchas veces oraciones que nos hemos aprendido de memoria desde niños y que no producen en nosotros ningún estado especial de actitud de reverencia ante Dios, al cual le estamos dirigiendo nuestra oración.
Varia abuelitas y mamás, que son las que más rezan, preparan la comida y están rezando, tejen o cosen y están rezando, hasta ven sus novelas preferidas rezando.
Otras personas hacen una lista muy larga y muy detallada de todo lo que quieren, como lo quieren y hasta cuando lo quieren. Y no solo eso, sino que le insisten “fervientemente” a Dios para que así se hagan las cosas como ellas las quieren y que por favor no se las cambie porque así es como dará los mejores resultados para ellas.
Esta forma de Orar pierde el verdadero sentido de la oración y cae en muchos errores que hacen que nuestras peticiones no sean escuchadas.
Para aprender a orar de verdad y que esta oración sea un placer que le dé una verdadera satisfacción a nuestra alma, como no pueden darle esa satisfacción muchas de las cosas materiales por las cuales luchamos todos los días, es necesario separar un tiempo y un lugar para la oración. Es muy importante que nos demos ese tiempo en el que podamos tener paz y tranquilidad y que podamos dedicarnos exclusivamente a orar. Tal vez nos tengamos que levantar un poco más temprano y aprovechar la quietud de la salida del sol por la mañana, o tal vez la quietud de la puesta del sol por la tarde, o tal vez, tanto en la mañana como en la tarde, lo que es importante es que no estemos distraídos ni por la televisión, ni por el radio, ni por alguna otra actividad, pues Rezar, Orar es en si una actividad a la cual le tenemos que dar mucha importancia, pues de eso depende nuestro éxito en lograr lo que pedimos. Orar debe ser para nosotros un placer, una dicha porque es cuando mas cerca podemos estar de nuestro Dios.
La verdadera Oración Mística es un proceso que incluye un método trascendente de comunión con Dios. Es el contacto personal más íntimo que los seres humanos podemos hacer con nuestro Padre, el Creador de todo el Universo. Debemos de aproximarnos a este período sublime de comunión con pensamientos puros, es un acercamiento a nuestra parte interna, a nuestra alma y a las partes mas profundas de nuestro ser para dialogar con Dios en una forma sagrada, sincera y tranquila, donde le expresamos nuestros más caros deseos desde lo mas profundo de nuestro corazón y mente. Nuestros labios permanecen mudos ante la plática mental entre nuestra alma y Dios y ahí nos damos cuenta que la verdadera comunicación es a ese nivel, pues como creyentes estamos seguros que Dios está presente en todas partes y escucha nuestras oraciones, pues estamos aplicando la ley mística: “ pide y se te dará, toca y se te abrirá”.
Dios sabe todo lo que nos falta y no necesitamos decirle a detalle lo que requerimos, pues Él todo lo conoce. Es importante darnos cuenta de que se tiene que hacer su voluntad y no la nuestra, y tenemos que estar dispuestos a aceptar lo que el nos mande, pues eso es lo que realmente nos toca vivir.
Es importante “pedir” pues tenemos que estirar la mano para poder recibir eso que pedimos, pero debemos de comprender que la gran inteligencia de Dios tiene todo muy bien planeado en nuestro Universo y que si estamos pasando por ciertas condiciones que no son de nuestro agrado, pues es porque es lo que mas conviene para nuestro propio desarrollo y lo debemos de aceptar con alegría y serenidad, pues podemos estar seguros que nunca vamos a ser sometidos a pruebas mayores que nuestras fuerzas y siempre debemos de tener la convicción de que vamos a salir adelante por la misma gracia que Dios nos concederá por nuestras oraciones.
La Oración Mística debe de estar llena de agradecimiento a Dios. Demos gracias a Dios por la vida, que es un gran regalo para todos nosotros. Demos gracias a Dios todos los días por la mañana por la vida y la conciencia que tenemos de nuevo. Demos gracias a Dios silenciosamente por cada alimento que tenemos la bendición de ingerir. Demos gracias a Dios por cada pequeño o grande logra que tenemos en nuestros trabajos o en nuestras casas. Al terminar el día, demos de nuevo gracias a Dios por los logros y las tribulaciones del día.
La Oración Mística en esta forma es aprender a estar en armonía con nuestra alma interna y entre más nos acostumbremos a orar, más abrimos la puerta a las bendiciones que recibiremos de Dios a través del gran amor y misericordia de nuestro Creador.
La Oración Mística debe entonces convertirse en un verdadero placer en la vida, ya que entre mas oremos en la forma correcta, más cercano será nuestro contacto con Dios y ese acercamiento nos traerá muchas bendiciones.
jueves, 13 de agosto de 2009
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